El anarquismo en el movimiento obrero [Emilio López Arango-Diego Abad de Santillán]

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Índice

Presentación
I- El anarquismo en la Argentina: un campo de experimentación del
moderno movimiento obrero 8
II- Consideraciones sobre el anarquismo y el sindicalismo 23
III- El frente único del proletariado y otros conceptos tradicionales de
las teorías revolucionarias 41
IV- Las organizaciones obreras actuales y la vida social y económica
futura 57
V- El anarquismo filosófico o el movimiento social anarquista 72
VI- Apéndice polémico 86
VII- Palabras finales 93

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PRESENTACIÓN

Después de aquella edición de Cosmos de 1925 en Barcelona, El Anarquismo en el movimiento obrero de Arango y Santillán no volvió a ser publicado en su totalidad hasta la presente edición en formato digital, algo que no reemplaza al papel, pero que igualmente reconocemos como un medio más a nuestro alcance para poder difundir el ideal. Sus escritos fragmentariamente han sido reproducidos en los periódicos de las asociaciones de la FORA a lo largo del tiempo, con las limitaciones del espacio y los vaivenes de las organizaciones que la integraban. La sensación de que era mucho lo que se perdía en esa fragmentaridad e irregularidad persiste y traerlo ahora es una necesidad que, con las salvedades del tiempo transcurrido, puede servir a muchos compañeros conocidos, desconocidos y a los que vendrán después.

En el libro están presentes las experiencias históricas del anarquismo en la Argentina hasta mediados de los años 20, en que se reconoce que se está en un momento de decaimiento de la militancia. Pocos años antes había terminado la Primera Guerra mundial y se produjo la revolución en Rusia que contagió los ánimos de los oprimidos en todas partes, hasta que comenzaron a llegar las primeras noticias de lo que estaba sucediendo. En 1922 se funda en Berlín nuevamente la AIT (Asociación Internacional de los Trabajadores), a la que Santillán asiste como delegado de la FORA. Ese mismo año tiene lugar en Avellaneda el primer congreso anarquista de la región, en el que se muestra una simpatía general de los asistentes por la actuación de los anarquistas en la Federación Obrera y se trata de generar la concordancia entre las publicaciones, rechazando las posiciones anarco-bolcheviques y el intento de generar una organización específica de los anarquistas.

Gran parte del libro se centra en las discusiones que plantea la FORA en la AIT, conformada por organizaciones sindicalistas revolucionarias y lo que empezaba a conocerse como anarcosindicalistas. Las polémicas entre anarquistas se dan en un contexto en que se está produciendo en muchos países el alejamiento de los anarquistas del movimiento obrero por las más diversas circunstancias, ya sea por el ascenso del fascismo en Italia con la consiguiente desaparición de la USI, o por el crecimiento del nacionalismo en todo ese período de entreguerras, quedando algunas excepciones como España y la Argentina. En el caso de los españoles cabe señalar que la CNT estaba ilegalizada y prácticamente disuelta en 1924, muchas publicaciones anarquistas habían dejado de aparecer y otras surgían en el exilio en Francia. En ese momento la influencia de La Protesta se hizo sentir generando no pocas polémicas, como señala Juan Gómez Casas en su libro “Historia de la FAI”: “Dirá Elorza con razón que entre 1926 y 1927, la influencia de aquellos en los medios anarcosindicalistas españoles de la clandestinidad sería superior a la ejercida por los anarquistas exiliados en Francia (…) Arango y Santillán defenderán sus tesis en favor de la influencia anarquista dentro de los sindicatos, aunque discrepemos en que enseñaran nada nuevo a sus compañeros de España, nada nuevo que éstos no hubieran dicho ya, eso sí, acaso con menor enjundia, y, sobre todo, que no hubieran realizado ya. La anarcosindicalista CNT no era otra cosa, en última instancia, que una materialización de las ideas de Santillán, mantenidas entre 1924 y 1926. Como ya había ocurrido después del florecimiento teórico que enfrentó a anarquistas comunistas y anarquistas colectivistas después de la disgregación de la FTRE, de nuevo fue el período de 1924-1927 una época de esclarecimientos teóricos o quizás mejor, tácticos. Las polémicas se llevaron con tal brío, sobre todo por parte del grupo argentino (en realidad españoles exiliados) que hizo aparecer como reformistas o «sindicalistas» como dirá frecuentemente Elorza, planteamientos como los de Peiró en esa época, que nunca habían salido de los límites teóricos del anarcosindicalismo, aunque su moderación innata, le hiciera convertirse a la sazón en blanco de los acerados e implacables análisis de Santillán”(p.76) En ese período surgió en España una tendencia a favor de un movimiento obrero anarquista (MOA) que estará en las discusiones de cara a como reorganizar la CNT, finalmente no se seguirá ese camino, pero tendrá un papel destacado en las discusiones que darán origen a la FAI (Federación Anarquista Ibérica). Por otro lado La Plataforma presentada en 1926 en Francia por Makhno y Archinov no tuvo demasiados defensores en España. Sobre estos temas puede verse el escrito de Jason Garner “La búsqueda de la unidad anarquista: la Federación Anarquista Ibérica antes de la II República” Germinal nº6. 2008.

En esa época de polémicas reconocía Rodolfo González Pacheco que «algo había antes que nos igualaba a todos, siquiera fuera en la angustia: “El segundo día”…Abatido hoy el Estado, ¿cómo organizar mañana todo el complejo social?» En esto la FORA se mostrará claramente en contra de cualquier función directriz de los sindicatos y prácticamente plantea su disolución con la revolución social triunfante. Arango y Santillán siendo parte orgánica de la FORA y La Protesta defenderán estas posiciones. Luego del golpe militar de 1930, se va produciendo una evolución en el pensamiento de Abad de Santillán que comienza a plantearse la necesidad de dar un cauce o una cierta planificación a la cosa, eso empieza a reflejarse en escritos suyos como La Bancarrota del sistema económico y político del capitalismo (1932); La F.O.R.A. Ideología y trayectoria del movimiento obrero revolucionario en la Argentina. (1933); Reconstrucción social: bases para una nueva edificación económica argentina. (1933) –escrito con Juan Lazarte- , para verse ya mejor desarrollado en El organismo económico de la revolución. (1936) texto presentado en el Congreso de Zaragoza llevado a cabo por la CNT. Para ese entonces Santillán ya no está vinculado a la FORA, tras su vuelta a España forma parte del grupo Nervio que integra la FAI. Decía Gómez Casas que: “Toda esta prefiguración, al fin y al cabo propuestas del anarquismo en el trance revolucionario, no eran incompatibles con la espontaneidad creadora de la revolución, capaz de enriquecer, ampliar o bien sumariamente en desbordar determinadas ideas-fuerzas, útiles en la consolidación ¿y por qué no decirlo? en la canalización del proceso revolucionario.”(p.90)

En Argentina las polémicas y duras críticas, en algunos casos, derivaron en ataques personales y de grupo, en consecuencia se produjeron enfrentamientos que dejaron heridas profundas en el anarquismo local. Como ejemplos significativos están el ataque llevado a cabo en 1924 por un grupo afín a La Protesta y la FORA, al local del periódico La Pampa Libre, donde hay heridos, muertos y detenidos. Y luego, se produce el asesinato de Emilio López Arango a manos del anarquista italiano Severino Di Giovanni ocurrido el 25 de octubre de 1929. Lamentablemente habían quedado lejos las intenciones del primer congreso anarquista regional de 1922.

Aunque, en apariencia, resulte más sencillo ver esos problemas desde la distancia y transcurridos los años, no deja de llamar la atención que desde supuestas posiciones no sectarias y antidogmáticas se intente “ajusticiar” a quienes se considera adversarios. Por ejemplo, el investigador Frank Mintz -en El pensamiento de Abad de Santillán– no duda en calificar a López Arango de “constante permanente burócrata” y lamenta que el italiano se haya rebajado a su nivel asesinándolo. Si hay algo que Arango no fue, es: burócrata. Sobre Abad de Santillán dice -ya en el más duro exilio tras la pérdida de la Guerra Civil- que durante años “fue un asalariado de editoriales burguesas, incansable trabajador y eterno perdedor frente a los patronos. Abandonó el estrellato.” No se si por prejuicio, pero esa afirmación parece brotar de un patrón o de un empleado estatal acomodado. Tal argumentación podría aplicarse a cualquiera de los muchos trabajadores que andan por ahí haciendo cosas, y hasta los defensores de la Clase Obrera deben sospechar que si como clase no se liberan del yugo del capital siempre serán “eternos perdedores frente a los patronos”. Otro ejemplo es el de Osvaldo Bayer quien ha contribuido con sus investigaciones históricas a difundir la historia de los anarquistas en la Argentina en momentos donde su acogida en la sociedad era muy escasa. Lo que pudo resultarle útil a su trabajo a la hora de clasificar posiciones en el movimiento anarquista local plantea un problema. A las diferencias entre protestistas y antorchistas Bayer las definió como lo que sería la derecha y la izquierda del anarquismo (Los anarquistas expropiadores. p.36/ Severino Di Giovanni, el idealista de la violencia. p.13). El sector “moderado”, “ortodoxo” incluye a La FORA del V Congreso, y, la izquierda, a Ideas (La Plata), La Pampa Libre (General Pico) y los gremios autónomos. Esa descripción contrastada con la lectura de este libro que hoy ponemos a disposición de los compañeros nos muestra que esa definición no tiene cabida en el razonamiento. Lo que se ajustaría más a la verdad habría sido el haber señalado la radicalidad que había desplegado el anarquismo en Argentina: si hay algo que El anarquismo en el movimiento obrero no es, es: derecha. Eso de inventar derechas e izquierdas en el anarquismo argentino, es, en el mejor de los casos, un error de Bayer. Así también lo entendieron los anarquistas y anarcosindicalistas de otras latitudes que polemizaron con la FORA y con los redactores de La Protesta. Sobre La Protesta y el problema de los expropiadores me parece oportuno traer una opinión de Amanecer Fiorito: “La Protesta, al menos subjetivamente, no era Arango, Santillán y algún otro. La mayoría de lo que quedaba del movimiento se identificaba con el periódico y no necesariamente con la posición de los circunstanciales redactores, ni con la actitud de éstos, en el tema que estamos tratando.” (La Protesta nº 8204, 1998. /Folleto El Negro, Amanecer Fiorito. Ediciones ¡Libertad!).

La lectura de este libro nos plantea numerosos problemas, difícilmente podremos encontrar todas las respuestas. Sobre todo en lo que tenga que ver con la declinación del anarquismo en Argentina, en especial, después de los años 30´ del siglo pasado y con el surgimiento del peronismo. Tal vez pueda señalarse como un problema a considerar el traslado de lo que denominaban los compañeros la “escuela del divisionismo” a las mismas estructuras del movimiento obrero de tendencia anarquista, esa quizá haya sido la antesala de la decadencia del movimiento o su reflejo más visible. Los trabajos al respecto no están y tal vez se abrió un abismo generacional que hace que haya que empezar de nuevo.

La personalidad de Diego Abad de Santillán siempre ha generado polémicas y aún hoy su figura sigue siendo estudiada, como puede verse en el trabajo de la historiadora María Fernanda de la Rosa, La figura de Diego abad de Santillán como nexo entre el anarquismo argentino, europeo y latinoamericano, 1920-1930. En julio de 1936, al producirse la revolución en España, Santillán se encuentra entre el grupo de cenetistas que deciden colaborar junto con las demás fuerzas republicanas en un frente común contra el fascismo. Algo que terminó condenando la revolución social que se había producido tras derrotar al ejército sublevado en gran parte de España. Sin ahondar en ese problema, se terminó ocupando puestos de Gobierno en distintos estamentos desde ministerios hasta alcaldías, Santillán fue consejero de economía de la Generalitat catalana y miembro del Comité de Milicias Antifascistas, hasta que el organismo fue suprimido una vez recompuesto el poder gubernamental. También contribuyó a parar las hostilidades durante los “hechos de mayo” en 1937, aunque más tarde se arrepentiría. Ya en la posguerra mundial, abandona la CNT y fue adoptando posiciones cada vez más moderadas y reformistas, aunque nunca dejó de considerarse anarquista. Tanto Emilio López Arango como Diego Abad de Santillán murieron en la pobreza.

M.S.C.


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